Mucho ha cambiado todo en los últimos años, desde la forma de comunicarnos a la forma de comprar, de elegir, incluso de pensar. Hemos experimentado un cambio en 10 años mayor al de los últimos 100. Sin embargo cuando se trata de hacer un cambio en el entorno laboral la primera impresión es negativa, (no pasa nada, es normal) esto sucede porque nuestro cerebro, en su afán de ahorrar energía tiende a rechazar todo aquello que considera innecesario, aquí entraría la gran conocida zona de confort.
Hoy hablamos de transformación digital de las empresas, y de cómo afrontar ese cambio de forma positiva.

Lo más importante, saber que esta transformación no es solo tecnológica. Es un cambio en los procesos de la empresa que implica también un cambio de mentalidad en su miembros, una formación antigua se compone de jerarquías y de imposiciones unilaterales de los cargos superiores mediante sus mandatos, una empresa del presente se compone de personas comprometidas que quieren que se les escuche, que aportan valor e ideas, y pretenden desarrollarse entendiendo el error como parte del camino al éxito.

La transformación digital es en sí una oportunidad, puede ser de crecimiento o de evolución. No es hacer lo que hacíamos antes pero a través del móvil. Es convenidente que este cambio venga acompañado de un objetivo o nuevos retos, por ejemplo, para internacionalizarse, para ofrecer productos o servicios que antes no se tenían o aportar cualquier valor añadido que antes era imposible.

Rodéate de profesionales, en abrirse un perfil social se tarda menos de un minuto, existen cientos de plataformas para crear web automontables y vivimos invadidos por el “hazlo tú mismo”, si, pero no, el “yo me lo guiso, yo me lo como” es el primer paso hacia el precipicio. Hacer las cosas bien es cosa de profesionales, ponle un precio a tu tiempo y págaselo a otro que de verdad sea un experto.

No esperes resultados a corto plazo, la media para que una nueva empresa digital comience a monetizar su inversión es mínimo de 6 meses, y para que la amortice es cuestión de años, por eso la constancia, la perseverancia y el compromiso común deben estar siempre presente.

Es mucho más complicado digitalizar una empresa que crearla desde cero, pero debemos tomar conciencia de que no vivimos en una era de cambios, sino en un cambio de era, y aquellas formaciones que no se hayan adaptado al nuevo entorno tienen muchas posibilidades de desaparecer, ¡por eso es mejor ser positivo! y mirar al futuro como un sin fin de oportunidades para crecer, aprender y evolucinar aunque el futuro sea incierto.